OBRAS:

Química de 5º de Bachillerato, Textos E.P.; Madrid 1959;

Física de 6º de Bachillerato, Textos E.P.,Madrid 1960;

Física y Química de 3º de Bachillerato, Textos E.P., Madrid, 1969;

Física y Química de Bachillerato, Madrid, 1970;

Tradujo al Inglés: La Pájara Pinta, de J. Ortega Munilla, 1930?: “The Mottled Bird  (Mecanografiado);
Pequeños apuntes de Hª de Colegios de España 1982;

Autobiografía 1982.

 

BIBLIOGRAFÍA:

DENES, Diccionario Enciclopédico Escolapio, II, p. 431;

Ephem.Calasanctianae, 1999, pp. 332 – 336;

J.A. CARMONA: El Real Colegio de Escuelas Pías de San Antonio Abad, p. 167-168, Madrid, 2004

Archivo Provincial TD, CC: 0158; 0235; 0235; 0236; 0342; 0502; 0515; 0526; 0689; 0721.

DATOS BIOGRÁFICOS

Niño aún, a eso de los nueve años sus padres lo llevan al Colegio de Villacarriedo. Allí continúa los estudios de primera enseñanza durante tres años, bajo la Dirección del P. Elías Ruiz. Luego lo llevan al de Getafe, y prosigue estudios medios durante dos años. Viste el hábito escolapio  en 1912; hace el noviciado bajo los cuidados del P. Bernabé Peña, y emite los votos simples en 1913. Para cursar estudios superiores de Filosofía y Teología, es enviado a Irache (Navarra); era Maestro de Juniores el P. Valentín Caballero. En esta Casa interprovincial permanece  hasta 1916, cuando  vuelve a Getafe y finaliza los estudios pedagógicos y sacerdotales, incluso los de hebreo, a los que se entregó con gran dedicación, y profesa de votos solemnes en 1917.

Asignado luego al Colegio de San Antón de Madrid, se inicia en la enseñanza de niños pequeños en el Colegio de San Antón de Madrid. ‘En mi primera clase, de 3º de Leer, tenía 133 alumnos’, cuenta en sus Memorias. Pero, donde luego pasaría casi toda su vida,  sólo estuvo un año, pues al siguiente ya lo vemos en el Colegio de Bilbao. Al primer año de estancia, lleno de ilusiones apostólicas, en 1920 se  ordena de sacerdote. Fue Bilbao donde se adiestró de verdad en el ejercicio de la enseñanza y la educación juvenil durante catorce años. Primero, entre los más pequeños; después, con muchachos del llamado Comercio, iniciándolos en  Taquigrafía; y por último, Bachillerato, entre clases de Física, Química y  Lengua inglesa. Al pasar el Colegio de Bilbao a la nueva Provincia de Vasconia (1933), el P. Juan, con mucho sentimiento,  recibe un nuevo,  e inevitable, destino, el de Granada, Colegio del “Buen Suceso”.

Continuó enseñando Matemáticas, Ciencias, Física y Química, combinando la enseñanza con sus estudios en la Universidad, donde se licenció en Químicas. En 1937 es nombrado Rector, cargo en el que permanece hasta el  año 1940 – Más tarde, siendo él Provincial, el año 1944 se cerró aquel colegio granadino -.  Al terminar el rectorado de Granada,  seguiría de Rector; ahora,  en  el Colegio de Santander, durante el trienio 1940-1943. “Con el Rectorado del P. Juan Pérez llega el Colegio a su máximo esplendor. Los alumnos llegaron a 950. Fue la época de las grandes reformas. Entonces comenzó la publicación de la “Memoria escolar, que tanto renombre había de dar al Colegio y a la Provincia”, cuenta elP. Constantino Ruiz, en sus ‘Memorias del Colegio’.

En el Capítulo Provincial de 1943, el P. Juan resultó elegido Provincial de Castilla; fue reelegido para el trienio 1946 -  1949; y todavía  por tercera vez, para el de  1955 - 1958. Al morir, inesperadamente en 1966 el P. Agustín Turiel, el P. General, Vicente Tomek, aún confió en él, nombrándolo Vicario Provincial, para que gobernara la Provincia hasta el Capítulo de 1967.
Los diez años de provincialato del P. Juan Pérez significaron un largo período de esplendor para la Provincia: aumento de religiosos, actividad entusiasta, escolar y  pedagógica, y expansión de las Escuelas Pías de Castilla dentro y fuera de España.
      En España, se fundan los colegios de Loyola en Oviedo (1946), Calasanz de Salamanca (1956). Se abren los Aspirantados de Granada y Salamanca,  y se compra una finca en Orense, con la misma finalidad, pero que luego se vendió.

      En Colombia, el Calasanz de Bogotá (1949), el Calasanz de Medellín (1950), el Seminario Calasanz de Bogotá (1953), el Colegio de Cúcuta (1955), Escuelas Pías de Medellín (1955),  y Escuelas Pías de Bogotá (1956).  Con estos colegios, el P. Juan tuvo la gran satisfacción de ver fundada la Viceprovincia de Colombia (1956).
      El P. Juan, como Provincial, fue el primer y más entusiasta impulsor de la publicación de libros de 1ª y 2ª enseñanza,  bajo el título de TEXTOS E.P., editados por Bibliográfica Española.

El año 1948, con ocasión de las Fiestas del 3º Centenario de la muerte de S. José de Calasanz, y aprovechando las circunstancias favorables en que se encontraba la sociedad española, el P. General Vicente Tomek  obtuvo del Papa la autorización para que las reliquias del Santo Fundador de las Escuelas Pías fueran trasladadas a su antigua patria; su corazón y su lengua, los mejores símbolos de su recia personalidad. La Provincia de Castilla, así como los Colegios de MM. Escolapias y Calasancias, las recibieron en sus colegios  entre grandes festejos religiosos y sociales. Todo ello se debió, en gran parte, al entusiasmo del P. Juan Pérez, que, en el segundo trienio del Provincialato,  programó ya con detalle el histórico acontecimiento calasancio.

Pero la gran vocación escolapia del P. Juan era la enseñanza. Era la pasión de su vida. Los casi cuarenta y ocho años que vivió en el Colegio de San Antón, explicó Física y Matemáticas en el Bachillerato, y escribió los textos correspondientes, que editó Textos E.P. para todos los colegios escolapios.  A sus 90 años, el P. Juan impartía aún  prácticas de Física y Química a algunos alumnos más necesitados e interesados.
Las autoridades pedagógicas españolas reconocieron con verdad sus muchos méritos pedagógicos,  y por ello, en 1970,  le concedieron el distintivo de la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio.

A la edad de 96 años, necesitado de cuidados médicos especiales, sintió tener que dejar su entrañable Colegio de San Antón, pero con la satisfacción, al mismo tiempo,  de verse fraternalmente acogido; primero, en la Residencia del Colegio Calasancio de Madrid, y, más tarde - al cerrarse ésta en  1993 - en la del edificio Calasanz, de la Calle Gaztambide, donde murió en la paz del Señor, a los 99 años de edad.

      Valeriano Rodríguez Saiz

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