BIBLIOGRAFÍA:

C. RABAZA, Historia de las Escuelas pías de España, IV, p. 602, Valencia 1917;

I. DÍAZ, Colegio de PP. Escolapios de Villacarriedo, pp.225, 232, 245, 269-270, Reinosa 1924;

F. VESGA, Hª del Real Colegio de San Fernando, p. 133, 150-151,Madrid 1928;

A.M. RODRÍGUEZ, Escuelas Pías de Getafe, (mecanografiado),  Rectores, Getafe1978;

Archivo Provincial TD, CC: 0100; 0160; 016; 0218; 0228.

DATOS BIOGRÁFICOS

Hizo el Noviciado en el Colegio de San Fernando de Madrid; los estudios de Filosofía en Villacarriedo,   y los de Teología en San Antón.  Al terminarlos, fue enviado a Villacarriedo como profesor, y al cuidado de los alumnos internos. Allí permaneció, entre los años 1830 - 1838.  Fue uno de los Padres de Villacarriedo que, con ocasión de la guerra de sucesión, fueron apuntados, por decreto del Regente del Reino, para  trasladarse a Santander, a dar clases en el Instituto Cántabro (1838-1840).

El P. Peña  consiguió quedarse en el colegio; y gracias, precisamente, a sus gestiones y dirección, el Colegio de Carriedo pudo continuar ejerciendo la enseñanza, aunque en circunstancias muy precarias. Daba  clases de lengua latina, al tiempo que llamó al el párroco del pueblo para atender a la clase de los niños gratuitos externos.  Pasada la tormenta, los Padres de confinados en Santander pudieron incorporarse a la comunidad de Villacarriedo.

El P. Peña seguía dando sus clases, al mismo tiempo que cargaba el que más con el protagonismo de la restauración rápida del colegio. Precisamente en ese momento, tuvo que abandonar Villacarriedo, y trasladarse a Madrid, destinado a la dirección del internado de San Fernando, de cuyo florecimiento fue, asimismo,  el gran impulsor. Allí permaneció hasta 1852.

Era al mismo tiempo Asistente Provincial. Nombrado en 1858 Rector del Colegios de Getafe, siguió creciendo su prestigio educativo y de gobierno; hasta que en  el Capítulo Provincial del año 1865 fue elegido para dirigir la Provincia de Castilla. Sin embargo, cuando viajaba de Getafe a Madrid, para hacerse cargo del Provincialato,  sufrió el contagio del cólera, que diezmaba los barrios más pobres de Madrid; y, a la edad de 54 años, murió  en el Colegio de San Fernando, el 5 de octubre de 1865, a los tres meses de su Provincialato. “Envidiable gloria de Cilleruelo”, dice el P. Isidoro Díaz, en su Hª del Colegio de Villacarriedo.

Valeriano Rodríguez Saiz