Noticias del Japón escolapio...

Escribe el P. Germán Lumbreras (21 marzo 2011)

"Yo vivo en Yokohama y, como el P. General conoce bien, Yokohama y Tokio están muy cerca, a unos 25 Km. o menos. Y de Fukushima estamos a 200 Km. Los de Yokkaichi están a unos 500 Km. de Fukushima.

Ya te comuniqué el resultado del terremoto y tsunamis. Respecto a las radiaciones pienso que tanto Tokio como Yokohama están bastante libres. Además ya se van controlando los problemas. Todavía les quedan varios asuntos que solucionar, pero van controlando los reactores y se espera que no haya más radiaciones atómicas que salgan fuera.

Otro problema está siendo que la gente piensa que pueda haber otro terremoto. Y de hecho los está habiendo, pero no tan fuertes como el primero. Por esta razón la gente fue comprando leche, pan y las cosas que más se usan todos los días y, a veces, en las tiendas desaparecían esas cosas inmediatamente. Pero nosotros en este asunto también estamos muy bien, ya que además de lo que compramos nosotros ha habido bastantes fieles que se han preocupado y nos han traído pan, leche, arroz, etc. Por ahora estamos en una situación demasiado privilegiada."

Germán


 

Del P. Miguel Artola (Manila, 22 de marzo de 2011)

A los hermanos escolapios.

Estos días, he recibido varios mensajes vuestros desde las diferentes partes del mundo interesándoos por la situación de nuestros hermanos en Japón tras el reciente terremoto, el posterior tsunami y los problemas aparecidos en la Central Nuclear de Fukushima.
Puedo decir que, aunque intenté comunicarme con nuestros hermanos en Japón inmediatamente después del terremoto, me fue imposible establecer contacto con ellos. Las líneas telefónicas daban la impresión de estar colapsadas. Sin embargo, al día siguiente sí fue posible ese contacto. Pude ver que todos nuestros hermanos estaban bien.

Los que viven en Tokio y en Yokohama sintieron la fuerza del terremoto en el movimiento de la casa, en las estanterías caídas junto con libros y otros objetos, aunque en esas ciudades el seísmo no llegó a tener la intensidad del epicentro ni de los lugares cercanos de la costa. También les llegaron los cortes de luz. Posteriormente, no ha habido mayores problemas para el abastecimiento, aunque se nota en algunos supermercados  la carencia de algunos productos. Y se forman largas colas en las gasolineras (todo el transporte quedó afectado, sobre todo durante las primeras horas).
En Yokkaichi, que está a unos 650 ó 700 km. del epicentro, el terremoto tuvo menos fuerza, aunque también se dejó sentir.

Todos sabemos de la gran cantidad de personas fallecidas o desaparecidas, de poblaciones arrasadas por el tsunami, y de la gran cantidad de gente que ha perdido su casa (más de medio millón de personas) y prácticamente cuanto tenía.
Siguen produciéndose réplicas del terremoto con frecuencia y algunas de ellas de gran intensidad. Con todo, en general, el ambiente en las ciudades de Tokio, Yokohama y Yokkaichi es relativamente tranquilo.

Tal vez el asunto que más atrae la atención mundial y del Japón en estos momentos es el de los reactores de la central nuclear de Fukushima. Es un serio problema por la radioactividad generada y por desconocerse cuál pueda ser la evolución de los reactores afectados y los daños que puedan producirse. El gobierno de Japón y las personas encargadas de la central trabajan duramente para intentar responder a los problemas planteados. La información ofrecida por el gobierno de Japón tiende a calmar a la población. En cuanto a la información ofrecida por otros gobiernos y agencias de noticias es más alarmante. 

Se puede decir que hay una cierta desconfianza en la población en relación a las diversas informaciones recibidas, y un cierto temor a que se oculten datos. Por otro lado la población japonesa piensa que si algo grave fuera a ocurrir, el Gobierno no lo ocultaría a sus ciudadanos.

Algunos países han enviado aviones para repatriar a sus connacionales. También algunos japoneses se han desplazado de Tokio a otras ciudades más al Sur, pero en general no ha sido un éxodo de grandes números. La vida diaria prosigue en Tokio y muchas de las ciudades de Japón. Queda un ingente trabajo por hacer en las áreas arrasadas, y con los más directamente afectados.

En cuanto a los nuestros, puedo decir que en nuestra casa de Tokio recibieron una llamada de la Embajada española, ofreciendo la posibilidad de regresar a España. Nuestros hermanos agradecieron la invitación, pero declinaron la oferta. Evidentemente no tienen ninguna intención de dejar Japón.
Conforme vayan surgiendo nuevas noticias, procuraré informaros.

En nombre de mis hermanos en Japón, recibid un saludo fraterno y cordial y el agradecimiento sincero por la preocupación que habéis manifestado por todos los escolapios que viven en aquellas tierras. Que nuestra solidaridad y oración se extiendan especialmente a los más directamente afectados por esta catástrofe.

Un abrazo.

Miguel Artola