fraternidad.

(Del lat. fraternĭtas, -ātis).

1. f. Amistad o afecto entre hermanos o entre quienes se tratan como tales.

hermandad.

(De hermano).

1. f. Relación de parentesco que hay entre hermanos.

2. f. Amistad íntima, unión de voluntades.

3. f. Correspondencia que guardan varias cosas entre sí.

4. f. Cofradía o congregación de devotos.

5. f. Privilegio que a una o varias personas concede una comunidad religiosa para hacerlas por este medio participantes de ciertas gracias y privilegios.

6. f. ant. Liga, alianza o confederación entre varias personas.

7. f. ant. Gente aliada y confederada.

8. f. ant. sociedad (‖ agrupación de personas para determinado fin).

Santa Hermandad.

1. f. Tribunal con jurisdicción propia, que perseguía y castigaba los delitos cometidos fuera de poblado.

2. f. Partida de hombres armados, dependientes de este tribunal, que mantenían el orden fuera de poblado

Se trata de dos palabras “Hermandad y Fraternidad” que a primera vista pueden parecer semejantes. Sin embargo pienso de entrada que algo las separa y distingue.

Abro el Diccionario de la Lengua española y encuentro estas definiciones. Hermandad es la relación de parentesco que hay entre hermanos; amistad íntima; unión de voluntades. Fraternidad, en cambio, es la unión y buena correspondencia entre hermanos o entre los que se tratan como tales.

Por mi parte mi intención ya desde el primer momento es considerarlas separadas no obstante que comprenda las similitudes entre una y otra, dejando de lado ciertas cuestiones, superándolas con cierta flexibilidad.

En mis tiempos más juveniles la “toma de hábito” en la vida de los Institutos de vida consagrada tenía una validez de incorporación a los mismos. Ahora ya no es la toma de hábito sino la profesión religiosa (temporal o simple) de un voto o de varios (castidad, pobreza y obediencia).

Pues bien, la profesión religiosa hace “hermanos” a todos los que la emiten en un determinado Instituto no importa en qué nación, “provincia religiosa” o en qué  tiempo se realice.  

Va resultando cada vez  más frecuente leer invitaciones por parte de Capítulos o Circulares de Superiores a conseguir un espíritu universal de Orden o de Instituto, sin que se pierda la concreción de estar adscrito a una Casa singular. Es algo así como la comunión de los santos en un Instituto particular como cuando se habla de la misma en la Iglesia universal y en las Diócesis.

Es sin duda el Espíritu Santo, fuente de los carismas,  quien va moviendo ciertas realidades hacia una determinada unidad y universalidad.

Concluyendo este primer punto, podría afirmar que la Provincia de Castilla-3HD es una gran “Hermandad”, todavía más completa si se considera la cuestión a nivel de Orden.


Y ¿qué decir de la Fraternidad? Pienso que conviene recordar cómo el Concilio Vaticano II ha afirmado con claridad que todos los cristianos están llamados a la santidad. Los caminos a recorrer son diferentes. Que nada impide que los laicos trabajen juntamente con los religiosos participando de su vocación y misión carismática. Y no es porque los primeros han disminuido sensiblemente.

La Provincia de Castilla-3HD, la han precedido otras provincias, ha hecho durante el curso 2010-2011 un esfuerzo notable a través del Proyecto ROSTRO para promover la creación de la Fraternidad Provincial, cuyos miembros la formarían los religiosos escolapios y los laicos, en primer lugar profesores y trabajadores actualmente en los Colegios así como otras personas que puedan sentirse identificadas con el carisma de san José de Calasanz.

El broche de oro al camino recorrido fue el encuentro de Peralta de la Sal durante la celebración del Triduo pascual del 2011, así como la Eucaristía en la solemnidad de Pentecostés, durante la cual se realizó el bautismo de Inés. Para entonces los participantes en el Proyecto Rostro habían recibido un ejemplar de “La FRATERNIDAD de las Escuelas Pías”, preparado por la Congregación General de la Orden, con miras a la creación de la “Fraternidad de la Orden”.

El volumen de 126 páginas contiene documentos que podrán ir iluminando los pasos a dar para la realización progresiva y comprometida de la comunión carismática de religiosos y laicos en el espíritu de san José de Calasanz.

                         

 

 

                      Rafael MMXI