R.P. Antonino Rodríguez Rodríguez
(*11-01-1921 / +15-01-2010)

SEMBLANZA

 

 Relatar en pocas líneas una vida como la del P. Antonino Rodríguez es toda una temeridad. Hay vidas tan densas que es imposible concentrarlas más, y menos reducirlas a un par de folios. No obstante quiero dejar memoria escrita de la vida de un gran hombre trazando con sencillas líneas el retrato, de un hombre admirablemente humano.

Antonino Rodríguez nació 11 de enero de 1921 en Escuadrio, pueblecito cercano a Puebla de Trives en la provincia de Orense, de la Diócesis de Astorga. Hijo de José Rodríguez, natural de Paraisás (Orense) y de María Rodríguez, natural de Escuadrio. Nace en una familia numerosa y cristiana que le introduce en el seno de la Iglesia por el sacramento del bautismo, que recibe a los tres días de su nacimiento el 14 de enero de 1921, de manos de D. Manuel Álvarez en Villanueva.

Sus cinco hermanos: María, Manuel, Ramona, Orencio  y Aurora, siendo Antonino el sexto y el más pequeño de ellos. Queda huérfano de padre en 1928.

Con dieciséis años recibe la confirmación en Puebla de Trives, concretamente el 5 de mayo de 1937 de manos del Excmo. Sr. D. Antonio Senso Lázaro obispo de Astorga.

Ingresa en el postulantado de los PP. Escolapios de Getafe con 24 años, en 1945, ya mayor para lo que era habitual en aquel tiempo. Debiendo el despertar de su vocación a su gran amigo y hermano escolapio P. Arturo Álvarez, quien a la vez reconoce deber su vocación al P. Antonino. Durante un curso completo será su Maestro e P. Fidel Gutiérrez. Viste el hábito escolapio y comienza su noviciado el 14 de agosto de 1946 siendo su maestro el P. Manuel Pinilla. Acabado este año hace profesión simple de los votos de pobreza, castidad, obediencia y de educar a niños y jóvenes,  en Getafe el día 15 de agosto de 1947, ante el P. Juan Pérez de San Miguel, poniendo su vida religiosa en manos de la Virgen de los Dolores de la que era muy devoto y bajo cuya protección se pone al tomar su Nombre de Religión.

Con 26 años comienza en el monasterio de Irache, cerca de Estella los estudios de Filosofía. Donde permanecerá desde 1947 a 1950, siendo su Maestro el P. Laureano Suárez que sería posteriormente General de la Orden y Provincial de Castilla. Recibe la tonsura en Irache el 24 de abril de 1950.

Desde septiembre de 1950 a 1953 realiza los estudios de Teología, como hacían todos los escolapios de España, en Albelda de Iregua. Allí según va aprendiendo la teología comienza a dar los pasos necesarios para llegar al sacerdocio, así recibe las órdenes menores de Ostiario y Lector del Excmo. Sr. D. Fidel García obispo de Calahorra La Calzada y Logroño el 31 de marzo de 1951 y al día siguiente 1 de abril recibe las órdenes menores de Exorcista y Acólito. Dos años más tarde, casi acabando los estudios de teología, recibe el subdiaconado, el día 2 de febrero, de manos del Excmo. Sr. D. Saturnino Rubio, que fue obispo de Osma-Soria  durante más de 20 años. Un par de meses después el P. Antonino es ordenado diácono por El Excmo. Sr. D. Abilio del Campo y de la Bárcena, obispo de Calahorra-Logroño, y por fin, en la Iglesia de la Casa–Juniorato de Albelda es ordenado sacerdote por el mismo obispo el 14 de junio  de 1953. Durante este periodo sus maestros fueron el inolvidable P. Antonio Montañana y el P. Antonio Gómez.

Acabado su periodo de estudios teológicos el P. Antonino destaca, entre otros aspectos, por su profunda piedad, su inextinguible amor al trabajo su tesonero empeño en el estudio y en la propia formación y su luminosa devoción a la Virgen Santísima, como él gustaba de nombrar. A partir de aquí le esperan muchos niños a los que servir el pan de la palabra y la ciencia, tarea que Antonino simultanea con su preparación profesional. Acaba su Bachillerato Superior aquel mismo año de 1953 tan fecundo para él.

Su primer destino, es Santa Cruz de Tenerife a donde llega en agosto de 1953, ciudad en la que permanecerá hasta 1959. En estos años es Director del Internado, Prefecto de 2ª Enseñanza. Imparte las asignaturas de Matemáticas, Física y Quimica, que serán en sus manos una perfecta herramienta para abrir las mentes de los niños a la ciencia. No obstante dedicaba tiempo cada semana a charlas de tipo formativo, religioso y espiritual con los mayores de Preuniversitario. En Santa Cruz asiste como libre oyente a la Universidad y destaca en el ejercicio de su sacerdocio  como confesor, tanto de los niños del colegio como de los religiosos y religiosas de la isla.

En 1959 es nombrado maestro de novicios. Va a Getafe, colegio en el que comenzó su andadura en la vida religiosa, y durante dos años ejercerá esta delicada tarea, en la formación de los novicios dedicando algunas horas al día a las clases de formación religiosa y espiritual, además de alguna clase de Matemáticas y Física.

En 1961 es nombrado Asistente Provincial, permanecerá en Getafe y añadirá a sus clases y tareas habituales, las reuniones y responsabilidades de la Congregación Provincial.

Acabado el trienio, en 1964 es nombrado Rector de la Comunidad de Salamanca en donde además de las tareas de su cargo seguirá impartiendo las asignaturas que tanto amaba Matemáticas, Física, Química.

En el Capítulo de 1967 es nombrado Provincial de Castilla por un trienio hasta 1970, y sin responsabilidad escolar alguna, se dedica a las tareas de animación y gobierno propias de su cargo. Durante esta etapa vive en Madrid. Acabada su responsabilidad de Provincial es nombrado de nuevo Asistente Provincial de Economía durante tres años más y en el siguiente trienio Ecónomo Provincial. Pero sus clases y sus niños tiraban de su alma demasiado. Acaba su licenciatura en Físicas en 1973.

En 1976 es nombrado Director del Colegio de Getafe, en donde continuará su tan amada docencia. Allí permanecerá dos años hasta 1978. Otros dos años estará en el Colegio de La Coruña desde 1978 a 1980, como Rector de la Comunidad. Pero acontecimientos ocurridos muy lejos van a cambiar de nuevo su vida. El 3 de agosto de 1979 en Guinea Ecuatorial, el entonces coronel Obiang encabeza un golpe de estado contra su tío el Presidente Macías. Acabada aquella nefasta dictadura que atenazaba la antigua colonia española, la FERE hace un llamamiento a las instituciones religiosas de enseñanza para acudir a ese país y poner en marcha de nuevo el sistema educativo inexistente durante el gobierno de Macias. Entre otras instituciones responden los Escolapios y el P. Antonino es enviado a Guinea, como misionero de la educación y del evangelio. De La Coruña a Guinea Ecuatorial. Llega a comienzos de 1980 a Mongomo, en donde permanecerá nueve años como profesor, siendo rector de la Comunidad y ejerciendo su docencia en el instituto de la ciudad. Aquel fue un tiempo muy fecundo en la vida del P. Antonino, clases, trabajo de párroco, misas en los poblados, levantó alguna de las capillas caídas… recuerdo especialmente la de Mbonecua de la que se sentía especialmente orgulloso. Recuerdo también su desvencijado Land Rover, al que a base de esfuerzo, trabajo y horas tenía siempre en perfecto estado de revista.

Cae enfermo y es enviado a España en 1989, en concreto a Salamanca a reponerse. Allí permanecerá un año. Repuesto de su enfermedad recibe obediencia para  La Coruña por dos años más desde 1990 a 1992. Siempre en uno y otro lugar dando sus clases de Matemáticas, Física y Química.
En 1992 es de nuevo enviado a Guinea Ecuatorial, esta vez a la capital continental, esto es a la ciudad de Bata. Allí con sus 71 años impartirá sus asignaturas en la Escuela de Magisterio, en el colegio de los Escolapios y en uno de los institutos de enseñanza secundaria de la ciudad. Doce años estuvo aún en esta segunda etapa en el África Ecuatorial, con sus 80 años siendo uno de los profesores de mayor autoridad y más reconocidos y amados por los alumnos de Magisterio de Bata.

Fui yo como Provincial quien, en 2004, en visita a Guinea, tuve que decirle al P. Antonino que su edad hacía ya aconsejable que retornara a su querida Galicia para acompañar y servir en lo que pudiera a la comunidad y colegio de La Coruña, para descansar y estar más cerca de su familia. Yo mismo le acompañé en el viaje de regreso. Volvía muy añorado de su tarea misionera pero a la vez gozoso de la misión cumplida, comprendiendo que su edad le abría a una nueva etapa en su vida.

Esta etapa ha durado seis años, en los que El P. Antonino ha seguido dándonos su magistral lección diaria de amor al trabajo, confesiones, sus horitas en la portería, alguna clase de refuerzo…

Tras una operación de corazón que se hizo de repente inaplazable y una infección producto de la misma que ya su cuerpo gastado no pudo vencer, entregó su vida la Señor el día 15 de enero de 2010 en La Coruña.

Al perder al P. Antonino perdemos a un religioso cabal, un trabajador de la educación incansable, a un hombre formidable de profunda piedad, integro, veraz, amigo, hermano, un ejemplo. Entregamos su vida a Dios y ponemos su alma en manos de Nª Sª de los Dolores a quien acudimos para que escuche nuestro ruego, le ampare y proteja.


P. Antonino Rodríguez descansa en paz

P. Javier Agudo García
           P. Provincial